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19 de septiembre de 2016

Cómo hacer que tu perro engorde



Si tu perro se ha vuelto muy delgado, tendrás que aprender las formas apropiadas de “engordarlo”. La clave para engordar a un perro es alimentarlo con porciones pequeñas y con frecuencia, darle suplementos para corregir cualquier insuficiencia dietética y asegurarte de que lo hayan desparasitado adecuadamente.
Sin embargo, si tu perro tiene poco apetito, la pérdida de peso no tiene explicación, tiene diarrea o parece estar mal de alguna forma, siempre haz que un veterinario lo revise.
Sin importar la causa, es importante mantener el peso de tu perro en un rango saludable, ya que esto ayudará a garantizar que se desarrolle y que tenga una vida larga.
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Determinar la causa de la pérdida de peso de tu perro
 
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Determina si hay una razón lógica por la que tu perro tiene un peso bajo. Si sabes por qué tu perro tiene un peso bajo, como en el caso de una perra que recientemente parió a una camada de cachorros golosos y fuertes, o de un perro rescatado que fue maltratado, entonces engordarlo será algo simple.
·        Asegúrate de supervisar al perro con peso bajo para que puedas detectar cualquier problema que podría ser fácil de resolver. Por ejemplo, si tienes varios perros, la respuesta puede ser tan simple como que los otros perros están tomando la comida del perro con peso bajo.
 
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Evalúa la salud general de tu perro. Todos los tipos de enfermedades pueden interferir con la capacidad del cuerpo para procesar la comida y aprovechar sus nutrientes, lo que provoca una pérdida de peso. Si este es el caso, lo más seguro es que el perro mostrará algunos signos incluidos la pérdida del apetito, el aumento de sed, la pérdida de energía, vómitos, diarrea o un cambio en la forma de su cuerpo.
·        Las condiciones que pueden causar una pérdida de peso incluyen falta de enzimas pancreáticas, diabetes mellitus, enfermedad hepática, enfermedad renal, cáncer y enfermedad inflamatoria intestinal.
·        Nuevamente, si notas alguno de estos síntomas, lo mejor es acudir a un veterinario.
 
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Haz que un veterinario revise a tu perro. Si sospechas que tu perro está enfermo o si notas una pérdida de peso sin explicación, lo mejor es consultar con un veterinario. Si de repente tu perro tiene poco apetito sin motivo aparente, lo mejor también es consultar con un profesional antes de que el problema se salga de control. Cuando el veterinario te indique que no hay ningún problema y sepas que solo tienes a un perro quisquilloso, contarás con una variedad de estrategias que pueden ayudarte a mejorar su apetito.
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Ajustar la cantidad de calorías que le das a tu perro
 
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Compara el peso real de tu perro con el peso ideal de su raza. Es fácil pensar que un perro tiene peso bajo, cuando en realidad podría ser un poco menos pesado que un perro obeso de la misma raza que conozcas. Quizás tu perro está bien, ¡pero es el otro perro el que está demasiado gordo!
 
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Revisa los ingredientes en el empaque de la comida para saber si son adecuados para el peso ideal de tu perro. En el caso de los perros delgados, pero tienen mucha energía y producen heces sólidas, el primer paso es revisar que estén recibiendo suficientes calorías por comida. Un perro puede perder peso debido a que usa más calorías de las que consume. Esto puede ser sencillo, como cuando el perro no consume suficiente comida. Si este es el caso, será de utilidad aumentar el tamaño de su porción.
·        La forma más simple de hacerlo es comparar el peso ideal de tu perro con la porción de comida recomendada en el empaque de la comida.
·        Si tu perro pertenece a una raza específica, en Internet encontrarás mucha información sobre el peso ideal de esa raza. Elige el peso que deseas para tu perro, en lugar de colocar el peso que tiene en ese momento. Por ejemplo, si tienes un labrador macho, un peso de tamaño promedio debe pesar hasta 40 kg.
 
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Compara lo que le dabas de comer a tu perro con la cantidad de comida recomendada. Mide una porción habitual de la ración diaria de tu perro basándote en el peso. Toma nota del peso de la comida y compáralo con la cantidad recomendada en el empaque de la comida.
·        Es interesante señalar que algunas de estas recomendaciones en realidad exceden en 25 % a lo que el perro necesita (suelen ofrecer una porción generosa, en lugar de una escasa).
·        Si vas a darle a tu labrador 400 g de croquetas al día y el empaque recomienda darle 500 g al día, significa que estás alimentando a tu perro con 20 % menos calorías de las que se recomiendan, por lo que perderá peso. Puedes rectificarlo fácilmente aumentando la cantidad de su ración diaria de alimento.
 
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Decide en qué cantidad aumentarás la ración de comida de tu perro. Esta puede ser una decisión difícil, ya que cada comida contiene cantidades diferentes de calorías y el tamaño de los perros varía mucho. Como regla general, aumenta la cantidad de comida por no más del 10 % de la cantidad original.
·        Por lo tanto, si alimentabas a tu perro con 400 g al día, un 10 % adicional agrega otros 40 g, los cuales dividirás en dos comidas, cada una con cantidades adicionales de 20 g.
·        Aliméntalo con esto por 2 o 3 días y verifica que el perro no tenga diarrea. En este punto, puedes agregar otro 10 % y así sucesivamente.
 
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Aumenta de forma gradual la cantidad de comida que le das a tu perro. Darle mucha más comida a tu perro de forma repentina perturbará el equilibrio de sus intestinos y causará diarrea. Es mucho más seguro aumentar de forma gradual el tamaño de la porción y supervisar al perro cuando vaya al baño para asegurarte de que está adaptándose.
·        Si la diferencia en la ración no es mucha, divide la cantidad adicional en dos comidas. Si la diferencia es mucha, agregar una comida adicional (en lugar de aumentar el tamaño de las comidas que ya le das) será mejor para el cuidado de sus intestinos.
·        Si al perro le da diarrea, perderá nutrientes valiosos y tus esfuerzos serán en vano.
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Cambiar la dieta de tu perro
 
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Dale a tu perro alimentos ricos en vitamina B. El hígado es uno de los alimentos más ricos en vitamina B12. Puedes darle a tu perro hígado cocido de ternera o de pollo dos o tres veces a la semana, como un bocadillo entre comidas.
·        Por ejemplo, debes alimentar a un perro de 10 kg con 50 a 70 gramos de hígado cocido.
·        Los huevos también tienen un alto contenido de vitamina B12. Además, contienen mucha vitamina A, riboflavina, folato, vitamina B12, hierro, selenio y ácidos grasos. Dale a tu perro huevos crudos, agregando uno a su comida para perro tres veces a la semana.
·        Recuerda agregar estos alimentos de forma gradual, para que no le causen malestar estomacal.
 
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Haz que tu perro empiece a consumir de forma gradual comida para perro con alto valor energético. La comida para perro con alto valor energético tiene un alto contenido de calorías y puede ser absorbida y asimilada por el cuerpo con más facilidad. Esto evitará que el perro adelgace y luzca demacrado, y será de ayuda para darle a tu perro delgado un peso adicional.
·        Las buenas marcas incluyen a Science Diet High Energy ® de Hill’s y a Veterinary Diet High Energy de Royal Canin.
·        También puedes tratar de cambiar la comida de tu perro por una para cachorros. La comida para cachorros contiene más calorías que la comida normal, ya que está diseñada para saciar las necesidades elevadas de energía de los cachorros en crecimiento. La desventaja es que la comida para cachorros suele ser rica en calorías y puede causar malestar estomacal en algunos perros.
·        Dásela de forma gradual, agregando una cucharada en la comida que le das actualmente, y aumentando poco a poco la cantidad que le das en 4 o 5 días. Observa las heces del perro y si presenta diarrea, deja de darle la nueva comida.
 
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Cambia la comida húmeda por comida seca, o viceversa. Imagínate comiendo la misma comida seca, el mismo cereal o la misma sopa día tras día, probablemente te aburrirías de ello. Los perros pueden experimentar un aburrimiento similar con su comida. En ocasiones, cambiar su comida enlatada seca por una húmeda, o viceversa, será de ayuda y hará que tu perro empiece a comer nuevamente.
·        Sin embargo, ten en cuenta que los alimentos enlatados contienen muchas menos calorías que la comida seca. Por el mismo volumen de croquetas secas, la comida húmeda contiene solo un cuarto de la cantidad que estas aportan, así que una pequeña croqueta seca equivale a mucha comida húmeda. Esto se debe a que la comida húmeda está compuesta por un 60 a 80 % de agua; por lo tanto, a pesar de ser más apetitosa, corres el riesgo de llenar el estómago del perro con agua y darle calorías inadecuadas.
 
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Alimenta a tu perro con tus recetas caseras aprobadas por el veterinario. Alimentar a tu perro con recetas caseras puede ofrecerle variedad a la dieta de tu perro, lo que hará que esté más interesado en su comida.
·        Aquí te brindamos una receta que pertenece a Founder's Veterinary Clinic, ubicada en Brea, California. Esta receta es para un perro de 10 kg y puedes dividirla en dos para un perro de 5 kg, o puedes duplicar la cantidad para un perro de 20 kg.  - La comida para perro consiste en 100 gramos de pollo cocido sin piel, 1 taza de arroz integral cocido, 1 taza de zanahorias, 1 cucharada de aceite vegetal y 1/4 de cucharadita de sustituto de sal. Cocina todos estos ingredientes y mézclalos.
·        Prueba otras recetas como la de comida para perro con pollo y arroz.  4
Garantizar la salud básica de tu perro
 
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Dale a tu perro suplementos de vitaminas. Las vitaminas B intervienen principalmente en los sistemas enzimáticos que aumentan el apetito de tu perro y en el metabolismo energético de las grasas, las proteínas y los carbohidratos. En resumen, ellas facilitan la conversión de las fuentes de energía como las grasas, las proteínas y los carbohidratos, brindándole a tu mascota la energía que necesita para su crecimiento y su mantenimiento. El exceso de energía provocado por el aumento del apetito y de consumo se convertirá luego en grasas y evitará el catabolismo de los músculos, o su desgaste.
·        Las mejores vitaminas de complejo B incluyen Pet-Tabs® y LC-Vit®. Asegúrate de seguir las instrucciones del paquete.
·        En el caso de los cachorros, se recomienda el uso de multivitamínicos líquidos como LC-Vit® (3 ml diarios).
·        Otra opción es llevar a tu perro a un veterinario y hacer que le inyecten vitaminas de complejo B, si no tienes tiempo para darle suplementos de vitaminas a diario. El régimen consiste en una inyección, una vez a la semana por cuatro semanas. Si el apetito del perro no ha mejorado al final de este periodo, es probable que más inyecciones no sean beneficiosas.
 
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Desparasita a tu perro con un medicamento desparasitante. Es conveniente desparasitar con frecuencia a tu perro, ya que los parásitos compiten por el alimento en los intestinos de tu perro y causan malas condiciones corporales, succionando silenciosamente los nutrientes de tu perro. De modo irónico, es probable que un perro con una gran cantidad de parásitos tenga una barriga prominente, pero los huesos de las costillas y las caderas pierden la cobertura de grasa y lucen separados.
·        Elige un desparasitador de espectro amplio que cubra a todos los tipos de parásitos. El praziquantel (Canex®) es un buen ejemplo de un desparasitador de espectro amplio.
·        En el caso de los perros de tamaño mediano, puedes usar Canex® en una dosis de 1 tableta por cada 10 kg de peso corporal. En los perros de tamaño grande, puedes usar Canex ® en una dosis de 1 tableta por cada 20 kg de peso corporal. Para los perros más pequeños, puedes darles la mitad de una tableta de Canex® para perros de tamaño mediano.
·        Si es la primera vez que vas a desparasitar a tu perro, puedes hacerlo tres veces con un intervalo de dos semanas. A partir de la primera vez, puedes desparasitarlo cada seis meses o hasta dejando un año.
 
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Dale a tu perro suplementos energéticos. Los perros que son activos, que trabajan, dan de lactar, viajan con frecuencia o que están adaptándose a un nuevo hogar suelen adelgazar y perder el apetito. A estos perros se les puede dar suplementos energéticos que contienen carbohidratos y vitaminas fáciles de absorber.
·        Un buen ejemplo de suplemento energético es Nutri-Plus Gel®. Puedes darle a tu perro 1 o 2 cucharaditas por cada 5 kg de su peso corporal o 10 cm (3,9 pulgadas) de gel al día (usando el aplicador de gel plástico o el dosificador suministrado).
 
Advertencias
·        Evita alimentar en exceso a tu perro. Lo perros que se vuelven obesos suelen tener más problemas de salud.
·        Si sigues estos pasos y aun así tu perro no aumenta de peso, llévalo de inmediato a un veterinario para que lo revise.

8 de septiembre de 2016

Los perros tienen agujetas



Una alimentación adecuada y practicar ejercicio de forma regular es la mejor manera de evitar las temidas agujetas en tu perro
Si eres de los que te propusiste apuntarte al gimnasio  y además has conseguido ir un día, lo habrás experimentado. Te duelen todas las articulaciones como si te hubiesen dado una paliza y no puedes estirar los brazos… Se llaman agujetas y ¿Sabes que los perros también tienen agujetas?
Los perros de caza y los perros de trabajo son los que más sufren las agujetas. La aparición de las agujetas es sinónimo de que el can no está debidamente entrenado. Los perros de caza son los más propensos a sufrir agujetas. La consecuencia es que el perro pasará los días posteriores muy limitado en sus movimientos y desganado. También pueden aparecer tras una jornada intensa por el campo o más juegos de lo normal.
Las agujetas, como en los humanos, se producen cuando el músculo no está adaptado a la intensidad del ejercicio. Cuando ocurre esto se producen microlesiones musculares que inflaman el músculo, irritan las fibras y dan paso al dolor.

Ejercicio regular
Lo de que hacer ejercicio es sano y eso que dicen que el movimiento es vida no es solo para los humanos. Para mantener a tu perro sano y en forma debe realizar ejercicio de forma regular.
Si tras leer esto te estás calzando las zapatillas de deporte para salir a correr con tu perro por el parque recuerda que un perro que no está acostumbrado a una actividad física no puede, de repente, trabajar al máximo porque aparecerán las agujetas, esguinces, tirones…
Esto es exactamente lo mismo que te puede pasar a ti si te propones correr una maratón cuando no eres capaz ni de correr para coger el autobús.

No te entusiasmes demasiado porque tu perro te seguirá con interés hasta que no pueda más así que eres tu quien deberá ‘echar el freno’. Toda actividad se debe ir intensificando de forma progresiva. Acostumbra al cuerpo de tu perro a la actividad y cada vez podrá correr más rápido y durante más tiempo.
Hemos comentado la importancia del ejercicio de forma regular pero si bien esto es importante una buena alimentación no lo es menos. Los perros que hacen deporte gastan más energía y necesitan recuperarse. Es exactamente lo que ocurre en los humanos. No puedes pretender darlo todo en el gimnasio y haber tomado un café con leche para desayunar.

Lesiones musculares
Hay excepciones en las que el ejercicio realizado ha sido tan excesivo o brusco que se producen lesiones más allá de las agujetas que son más graves y a las que no se debería llegar jamás. Un ejercicio excesivo puede producir contracturas o roturas de músculos o las temidas tendinitis, tan difíciles de curar en algunos casos.
Los perros como los futbolistas profesionales tienden a sufrir la rotura del ligamento cruzado de la rodilla. Xavi, Diego Costa o Falcao han sufrido esta lesión que, en ocasiones, acaba con la carrera del futbolista. En el caso de los perros, son los galgos los que más tienden a sufrir esta grave lesión.

Curar las agujetas
Las agujetas provocarán que los movimientos de tu perro estén limitados en los días posteriores. Es probable que no quiera moverse demasiado. Se le puede dar un antiinflamatorio para paliar los dolores de las agujetas.

Mucho cuidado con la deshidratación
Cuando un perro corre mucho hay que tener mucho cuidado para que no se deshidrate. Los perros regulan la temperatura de su cuerpo a través del jadeo, ya que su piel no es transpirable.
Es importante darles agua con mucha frecuencia. Al agua, también se puede añadir un poco de glucosa, pero esto es solo para perros que van a pasar toda una mañana corriendo, como suele ser el caso de los perros de caza o los que trabajan en el campo.
La deshidratación de tu perro puede poner en riesgo su vida y la aparición de calambres muy dolorosos para el animal. Hay que evitar estar situaciones.

Procura tener a tu perro en forma y darle una buena alimentación. No hace falta que conviertas a tu amigo en el deportista de élite que tu sueñas con ser pero sí mantener un mínimo en la forma física. Ambos disfrutaréis más de vuestras salidas por el parque y evitaréis lesiones. Recuerda que el movimiento es vida y para tu perro también.

6 de septiembre de 2016

Limpiar pipí de la alfombra


Pues sí, los accidentes pasan. No entres en pánico. 
Es más habitual de lo que crees, sobretodo si has adoptado un perrito que no está enseñado.
Creemos que uno de los mejores métodos naturales para sacar las manchas de la alfombra lo conseguirás siguiendo estos pasos.
En poco tiempo tu alfombra estará libre de olores y de manchas.

1. Actúa con rapidez
Entre más tiempo esté la pipí en tu alfombra, más se absorbe el olor. El problema con el olor no sólo es que tu casa huele a pipí, sino que tu perro asume que ese es el lugar correcto para ir al baño y, claramente, eso es lo último que queremos que pase.
2. Seca la pipí
Usando servilletas de papel o periódico trata de absorber la mayor cantidad posible de pipí. Puedes usar un objeto pesado (si usas un libro ponlo en una bolsa de plástico) para que absorba más. Cuando los quites, lleva esto al lugar donde quieres que tu perro sepa que debe hacer pipí. Déjalo un rato ahí para que tu perro entienda que su baño no es tu sala.
3. Vinagre y Agua
El vinagre es una maravilla para limpiar cosas, es barato, es natural y no es tóxico. En un recipiente mezcla vinagre y agua en la misma proporción. Vacía esta mezcla en la alfombra y pásale un cepillo o tus dedos para asegurar que alcance hasta la parte de abajo. El vinagre ayudará a neutralizar el amoniaco de la pipí de tu perro.
Seca esto usando igual servilletas y si tienes una aspiradora que absorba líquidos, úsala para quitar la humedad restante.
4. Bicarbonato de sodio
Cuando el área esté casi seca, échale un puñado de bicarbonato de sodio.
5. Detergente líquido para platos y agua oxigenada
Mezcla media taza de agua oxigenada (no más de 3.5% de concentración) con una cucharadita de detergente líquido para platos (Por ejemplo: Palmolive, Dawn, Axión). Vacía esta mezcla encima del bicarbonato de sodio y espera a que seque completamente. Puedes usar un ventilador, una secadora o un calentador para que sea más rápido.
6. Aspira
Una vez que se haya secado completamente, aspira el bicarbonato restante. Puedes usar un cepillito para quitar lo que queda entre la alfombra. Listo, tu alfombra está libre de manchas y olores :)
Recuerda que si tu perro acaba de llegar a casa, es muy común que estos accidentes pasen. Tenle paciencia, aún no conoce bien y si le enseñas correctamente, probablemente esta sea la única vez que uses esta receta.


Cuéntanos si te funcionó o si tienes algún otro remedio para compartirlo con tod@s.

3 de septiembre de 2016

Rábia


La rabia es una enfermedad muy vieja, tal vez tan vieja como la propia humanidad. Tres mil años antes de Jesucristo ya se encuentra el origen de la palabra “rabia” en la lengua sánscrita, donde “Rabhas” significa “agredir”. La palabra griega “lyssa” viene de la raíz “lud”: “violento”.
La primera descripción de la enfermedad se remonta al siglo XIII antes de Jesucristo, en el Código Eshuma en Babilonia. Desde la antigüedad ya se había establecido la relación entre la rabia humana y la rabia debida a mordeduras de los animales (especialmente perros).
En 1530, Girolamo Fracastoro, sabio italiano nacido en Verona, describió la enfermedad (que había podido observar en numerosos pacientes) y sus modos de contaminación.
Durante el siglo XIX la rabia canina o rabia de la calle es por dondequiera un verdadero flagelo, particularmente en Europa. El miedo a la rabia, debido a su modo de contaminación y a la ausencia de tratamiento eficaz, se había vuelto irracional. Las personas mordidas por un perro sospechoso de rabia se suicidaban o eran sacrificadas.
El primer tratamiento post-exposición realizado en 1885 por Luis Pasteur, pasando a la historia como uno de los más grandes científicos.
La rabia es una enfermedad infecciosa de origen viral, caracterizada por una encefalomielitis aguda y fatal que afecta, además del hombre, a gran número de animales, tanto domésticos como salvajes. La mortalidad es casi del 100%.
Todos los animales de sangre caliente son hospedadores válidos; no obstante su susceptibilidad varía en función de la especie, pudiendo actuar como vectores del virus rábico tanto los animales salvajes como los domésticos

Epidemiología

Desde el punto de vista epidemiológico existen dos formas de presentación de la rabia
  • La rabia urbana, con el perro como vector fundamental.
  • La rabia silvestre, cuyo vectores son los animales salvajes.
Como se ha observado, la situación de la rabia en el mundo evoluciona constantemente.
En las diferentes regiones del planeta la enfermedad se presenta de acuerdo a la situación ecológica y socioeconómica de las mismas.

En el conjunto de América Latina un programa de vacunación ha permitido disminuir el número de casos de rabia humana (alrededor de 200 casos por año). Aparte de la rabia canina, los murciélagos vampiros (Desmodus rotundum ) son un reservorio importante de la rabia, transmitiendo la rabia en humanos y animales domésticos de cría, los bovinos son los más atacados (rabia desmodina).
El informe publicado en diciembre de 1996 sobre la vigilancia de la rabia en los Estados Unidos describe una situación compleja. En 1995, 7877 casos no humanos son declarados rabiosos con una mayoría de animales salvajes (92%). Los principales animales incriminados son los ratones lavadores, las mofetas, los zorros y los coyotes. El murciélago juega un papel importante por ser responsable de muertes humanas (alrededor de 3 a 5 casos humanos son registrados todos los años).
En Europa la historia de la rabia ha evolucionado mucho en el curso del último siglo. Luego de la erradicación de la rabia canina gracias a la vacunación de los perros domésticos y de la eliminación de perros callejeros, varios países de Europa del Oeste han permanecido indemnes de rabia durante períodos más o menos largos.
Al final de la última guerra mundial, la adaptación del virus rábico a los zorros ha permitido a la rabia invadir numerosos países. La caza de zorros y la utilización de veneno no disminuyeron la rabia vulpina en Europa. No ha sido hasta la utilización de vacunas antirrábicas contenidas en los cebos que el número de casos de rabia ha sensiblemente disminuido en toda Europa. En Francia, ésta disminución ha sido particularmente remarcable.
Los casos de rabia humana originarios son escasos en Europa. Ocurren sobre todo en los países del este europeo donde la rabia canina es muy importante (menos de 10 casos por año).
Excepcionalmente, las personas mordidas en regiones de rabia endémica (África, Asia) desarrollan la enfermedad en un país europeo.

En Asia, el principal vector de la rabia es el perro. El continente asiático tiene la mayor cantidad de casos de rabia en seres humanos. Es generalmente admitido que el número estimado de muertos (cifra superior al número oficialmente declarado) es del orden de 40000, lo que representa más del 95% de todos los casos mundiales. Ciertos países han establecido programas nacionales de lucha contra la rabia que han hecho disminuir sensiblemente el número de muertos (China, Indonesia, Malasia, Tailandia).
En África, el perro continúa siendo el principal vector de rabia (alrededor del 90%). Más de 4000 casos de rabia animal han sido diagnosticados (informe de la OMS) que no reflejan sino una parte de la situación de la rabia en África.
Alrededor de 100-200 personas mueren de rabia cada año. Sin embargo, en la mayoría de esos casos, el diagnóstico es únicamente clínico. Como en Asia, hay verdaderamente una subestimación del número de casos de rabia.
El mayor riesgo de contraer rabia se encuentra en África, Asia y Latinoamérica, ya sea por animales salvajes (zorros, murciélagos, monos, lobos, chacales, etc.), o con mayor frecuencia por perros vagabundos.
Si bien afecta a todas las edades, la rabia se observa con mayor frecuencia en niños menores de 15 años, con unos 40 casos producidos en niños de entre 5 y 14 años de edad.

SUSCEPTIBILIDAD DE LOS ANIMALES A LA INFECCIÓN POR VIRUS RÁBICO


Muy baja
Moderada
Alta
Muy alta
AvesHombre
Perro
Oveja
Cabra
Caballo
Primates
Mofeta
Mapache
Gato
Murciélago
Vampiro
Lince
Cobaya
Otros roedores
Conejos
Bovinos
Zorro
Coyote
Chacal
Lobo
Rata de Campo

Etiología

El agente etiológico es el Lissavirus, un ARN virus de la familia de los Rabdoviridae (forma de bala) de 180 x 75 nm con trofismo (afinidad) por el sistema nervioso central y que produce cuerpos de inclusión intracitoplasmático. Es sensible a los solventes de las grasas, motivo por el cual se debe recordar que lo inactivan el jabón y/o detergentes, las soluciones de yodo, el formol al 1 % y las temperaturas superiores a los 60 º C.
Entre los 4 serotipos de lisavirus actualmente reconocidos, el serotipo 1 es el responsable de la rabia clásica de los animales terrestres. Los demás serotipos presentan diferencias epidemiológicas y antigénicas con la rabia propiamente dicha, Los virus de la rabia identificados recientemente en quirópteros (murciélagos) europeos se clasifican actualmente como serotipo 4.

Transmisión

La transmisión del virus rábico se produce, fundamentalmente, mediante la mordedura de un animal enfermo, o cuando su saliva se pone en contacto íntimo con heridas frescas y abiertas.
Por regla general se calcula un período de incubación de 2 a 8 semanas, no obstante en ocasiones puede ser de tan sólo 10 días, también se describen casos en los que el período de incubación es de 1 año o más. Dependiendo fundamentalmente este período de la localización de la herida, en función de la cantidad de tejido nervioso afectado, su distancia al cerebro, virus rábico introducido, protección conferida con la ropa, etc.

El período de transmisibilidad de un perro enfermo de rabia comprende desde que empieza a eliminar el virus por la saliva hasta que muere, no siendo este período superior generalmente a 10 días. Por lo tanto, los 14 días que la legislación española determina como obligatorios para mantener a un perro en observación, contados a partir de haber producido una mordedura, son suficientes para asegurar, si es que el animal sigue con vida, que no ha podido transmitir la rabia mediante esa agresión.

Patogenia

La mayoría de las infecciones ocurren por deposición de saliva infectada en músculos o las membranas mucosas.
Después de la replicación (multiplicación viral), el virus se desplaza a través de los nervios periféricos hasta la médula espinal y asciende al cerebro.
Después de llegar al cerebro, el virus viaja desde el Sistema Nervioso Central y llega a las glándulas salivales a través de los nervios que las inervan.
Puede ocurrir la difusión hematológica (a través de la sangre) pero es rara.

Sintomatología

El curso clínico en el perro puede dividirse en tres fases: la prodrómica, la excitante y la paralítica.
En la llamada “rabia furiosa”, predomina la fase excitante. En el caso de la “rabia paralítica” la fase excitante es extremadamente corta o está ausente y la enfermedad progresa rápidamente a la fase paralítica.

El primer signo es un cambio en el comportamiento, difícil de distinguir del provocado por otras causas como un trastorno digestivo, un cuerpo extraño en la boca, alguna enfermedad infecciosa inicial o envenenamiento. Los animales normalmente dejan de comer y de beber y tienden a aislarse. Puede ocurrir un aumento en la frecuencia de las micciones(orinado)como también la erección del pene en el macho con un comportamiento hipersexual. Después de la fase prodrómica, de 1 a 3 días, el perro rabioso muestra signos de parálisis o se vuelve agresivo.
La rabia furiosa representa el síndrome de perro rabioso clásico, en la cual el animal se vuelve agresivo en forma irracional. El perro ataca y muerde a otros animales, personas incluso a objetos con el más leve estímulo .La expresión facial es de estado de alerta y de ansiedad, con las pupilas dilatadas. Los perros rabiosos tragan objetos extraños como materia fecal, piedras y palos. Otra característica es la falta de temor. La enfermedad evoluciona rápidamente con falta de coordinación muscular, convulsiones y parálisis progresiva que culminan con la muerte del perro unos 10 días después de aparecer los primeros signos de la enfermedad.
La forma paralítica se caracteriza por una parálisis inicial de la garganta y los músculos de la mandíbula, con salivación abundante e incapacidad de tragar. Da la sensación como que el perro tiene algún cuerpo extraño en su boca. Estos animales no se comportan agresivamente y rara vez tratan de morder. La parálisis progresa extendiéndose al resto del cuerpo y a los pocos días sobreviene el coma y la muerte.

Medidas para prevenir la rabia

Debe tener a su perro vacunado anualmente contra la rabia. Hágalo también con su gato u otra mascota suceptible a la enfermedad. Cualquier mascota que esté en contacto con animales salvajes corre riesgo de contagio. Muchas dependencias de salud pública en todo el mundo conducen campañas periódicas y gratuitas de vacunación antirrábica. Su veterinario está también habilitado para vacunar contra esta grave enfermedad.
  • Si su perro ha sido mordido o atacado por un animal salvaje o tiene heridas semejante a mordeduras de origen desconocido, higienice las heridas con abundante agua y jabón y comuníquese con la dependencia sanitaria u oficina de control animal local y denuncie el incidente.
  • Si su perro mordió a una persona, informe inmediatamente a la dependencia sanitaria local.
  • Si observa que su perro cambia de conducta, llévelo al veterinario para que lo revise.
  • Mantenga a su perro lejos del contacto con perros desconocidos o animales salvajes.
  • Reporte la presencia cercana de animales extraños a la dependencia sanitaria u oficina de control animal local para que lo pueda inspeccionar y actuar en consecuencia.
  • No alimente o manipule animales extraños tanto salvajes como domésticos, especialmente aquellos que aparecen agresivos o enfermos.
  • Si lo muerde algún animal salvaje, un murciélago, mapache, zorro, etc., debería ser sacrificado inmediatamente y remitido a la dependencia sanitaria u oficina de control animal local para ser analizado por un laboratorio.
  • Nunca mantenga como mascotas a animales salvajes.