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3 de septiembre de 2016

Rábia


La rabia es una enfermedad muy vieja, tal vez tan vieja como la propia humanidad. Tres mil años antes de Jesucristo ya se encuentra el origen de la palabra “rabia” en la lengua sánscrita, donde “Rabhas” significa “agredir”. La palabra griega “lyssa” viene de la raíz “lud”: “violento”.
La primera descripción de la enfermedad se remonta al siglo XIII antes de Jesucristo, en el Código Eshuma en Babilonia. Desde la antigüedad ya se había establecido la relación entre la rabia humana y la rabia debida a mordeduras de los animales (especialmente perros).
En 1530, Girolamo Fracastoro, sabio italiano nacido en Verona, describió la enfermedad (que había podido observar en numerosos pacientes) y sus modos de contaminación.
Durante el siglo XIX la rabia canina o rabia de la calle es por dondequiera un verdadero flagelo, particularmente en Europa. El miedo a la rabia, debido a su modo de contaminación y a la ausencia de tratamiento eficaz, se había vuelto irracional. Las personas mordidas por un perro sospechoso de rabia se suicidaban o eran sacrificadas.
El primer tratamiento post-exposición realizado en 1885 por Luis Pasteur, pasando a la historia como uno de los más grandes científicos.
La rabia es una enfermedad infecciosa de origen viral, caracterizada por una encefalomielitis aguda y fatal que afecta, además del hombre, a gran número de animales, tanto domésticos como salvajes. La mortalidad es casi del 100%.
Todos los animales de sangre caliente son hospedadores válidos; no obstante su susceptibilidad varía en función de la especie, pudiendo actuar como vectores del virus rábico tanto los animales salvajes como los domésticos

Epidemiología

Desde el punto de vista epidemiológico existen dos formas de presentación de la rabia
  • La rabia urbana, con el perro como vector fundamental.
  • La rabia silvestre, cuyo vectores son los animales salvajes.
Como se ha observado, la situación de la rabia en el mundo evoluciona constantemente.
En las diferentes regiones del planeta la enfermedad se presenta de acuerdo a la situación ecológica y socioeconómica de las mismas.

En el conjunto de América Latina un programa de vacunación ha permitido disminuir el número de casos de rabia humana (alrededor de 200 casos por año). Aparte de la rabia canina, los murciélagos vampiros (Desmodus rotundum ) son un reservorio importante de la rabia, transmitiendo la rabia en humanos y animales domésticos de cría, los bovinos son los más atacados (rabia desmodina).
El informe publicado en diciembre de 1996 sobre la vigilancia de la rabia en los Estados Unidos describe una situación compleja. En 1995, 7877 casos no humanos son declarados rabiosos con una mayoría de animales salvajes (92%). Los principales animales incriminados son los ratones lavadores, las mofetas, los zorros y los coyotes. El murciélago juega un papel importante por ser responsable de muertes humanas (alrededor de 3 a 5 casos humanos son registrados todos los años).
En Europa la historia de la rabia ha evolucionado mucho en el curso del último siglo. Luego de la erradicación de la rabia canina gracias a la vacunación de los perros domésticos y de la eliminación de perros callejeros, varios países de Europa del Oeste han permanecido indemnes de rabia durante períodos más o menos largos.
Al final de la última guerra mundial, la adaptación del virus rábico a los zorros ha permitido a la rabia invadir numerosos países. La caza de zorros y la utilización de veneno no disminuyeron la rabia vulpina en Europa. No ha sido hasta la utilización de vacunas antirrábicas contenidas en los cebos que el número de casos de rabia ha sensiblemente disminuido en toda Europa. En Francia, ésta disminución ha sido particularmente remarcable.
Los casos de rabia humana originarios son escasos en Europa. Ocurren sobre todo en los países del este europeo donde la rabia canina es muy importante (menos de 10 casos por año).
Excepcionalmente, las personas mordidas en regiones de rabia endémica (África, Asia) desarrollan la enfermedad en un país europeo.

En Asia, el principal vector de la rabia es el perro. El continente asiático tiene la mayor cantidad de casos de rabia en seres humanos. Es generalmente admitido que el número estimado de muertos (cifra superior al número oficialmente declarado) es del orden de 40000, lo que representa más del 95% de todos los casos mundiales. Ciertos países han establecido programas nacionales de lucha contra la rabia que han hecho disminuir sensiblemente el número de muertos (China, Indonesia, Malasia, Tailandia).
En África, el perro continúa siendo el principal vector de rabia (alrededor del 90%). Más de 4000 casos de rabia animal han sido diagnosticados (informe de la OMS) que no reflejan sino una parte de la situación de la rabia en África.
Alrededor de 100-200 personas mueren de rabia cada año. Sin embargo, en la mayoría de esos casos, el diagnóstico es únicamente clínico. Como en Asia, hay verdaderamente una subestimación del número de casos de rabia.
El mayor riesgo de contraer rabia se encuentra en África, Asia y Latinoamérica, ya sea por animales salvajes (zorros, murciélagos, monos, lobos, chacales, etc.), o con mayor frecuencia por perros vagabundos.
Si bien afecta a todas las edades, la rabia se observa con mayor frecuencia en niños menores de 15 años, con unos 40 casos producidos en niños de entre 5 y 14 años de edad.

SUSCEPTIBILIDAD DE LOS ANIMALES A LA INFECCIÓN POR VIRUS RÁBICO


Muy baja
Moderada
Alta
Muy alta
AvesHombre
Perro
Oveja
Cabra
Caballo
Primates
Mofeta
Mapache
Gato
Murciélago
Vampiro
Lince
Cobaya
Otros roedores
Conejos
Bovinos
Zorro
Coyote
Chacal
Lobo
Rata de Campo

Etiología

El agente etiológico es el Lissavirus, un ARN virus de la familia de los Rabdoviridae (forma de bala) de 180 x 75 nm con trofismo (afinidad) por el sistema nervioso central y que produce cuerpos de inclusión intracitoplasmático. Es sensible a los solventes de las grasas, motivo por el cual se debe recordar que lo inactivan el jabón y/o detergentes, las soluciones de yodo, el formol al 1 % y las temperaturas superiores a los 60 º C.
Entre los 4 serotipos de lisavirus actualmente reconocidos, el serotipo 1 es el responsable de la rabia clásica de los animales terrestres. Los demás serotipos presentan diferencias epidemiológicas y antigénicas con la rabia propiamente dicha, Los virus de la rabia identificados recientemente en quirópteros (murciélagos) europeos se clasifican actualmente como serotipo 4.

Transmisión

La transmisión del virus rábico se produce, fundamentalmente, mediante la mordedura de un animal enfermo, o cuando su saliva se pone en contacto íntimo con heridas frescas y abiertas.
Por regla general se calcula un período de incubación de 2 a 8 semanas, no obstante en ocasiones puede ser de tan sólo 10 días, también se describen casos en los que el período de incubación es de 1 año o más. Dependiendo fundamentalmente este período de la localización de la herida, en función de la cantidad de tejido nervioso afectado, su distancia al cerebro, virus rábico introducido, protección conferida con la ropa, etc.

El período de transmisibilidad de un perro enfermo de rabia comprende desde que empieza a eliminar el virus por la saliva hasta que muere, no siendo este período superior generalmente a 10 días. Por lo tanto, los 14 días que la legislación española determina como obligatorios para mantener a un perro en observación, contados a partir de haber producido una mordedura, son suficientes para asegurar, si es que el animal sigue con vida, que no ha podido transmitir la rabia mediante esa agresión.

Patogenia

La mayoría de las infecciones ocurren por deposición de saliva infectada en músculos o las membranas mucosas.
Después de la replicación (multiplicación viral), el virus se desplaza a través de los nervios periféricos hasta la médula espinal y asciende al cerebro.
Después de llegar al cerebro, el virus viaja desde el Sistema Nervioso Central y llega a las glándulas salivales a través de los nervios que las inervan.
Puede ocurrir la difusión hematológica (a través de la sangre) pero es rara.

Sintomatología

El curso clínico en el perro puede dividirse en tres fases: la prodrómica, la excitante y la paralítica.
En la llamada “rabia furiosa”, predomina la fase excitante. En el caso de la “rabia paralítica” la fase excitante es extremadamente corta o está ausente y la enfermedad progresa rápidamente a la fase paralítica.

El primer signo es un cambio en el comportamiento, difícil de distinguir del provocado por otras causas como un trastorno digestivo, un cuerpo extraño en la boca, alguna enfermedad infecciosa inicial o envenenamiento. Los animales normalmente dejan de comer y de beber y tienden a aislarse. Puede ocurrir un aumento en la frecuencia de las micciones(orinado)como también la erección del pene en el macho con un comportamiento hipersexual. Después de la fase prodrómica, de 1 a 3 días, el perro rabioso muestra signos de parálisis o se vuelve agresivo.
La rabia furiosa representa el síndrome de perro rabioso clásico, en la cual el animal se vuelve agresivo en forma irracional. El perro ataca y muerde a otros animales, personas incluso a objetos con el más leve estímulo .La expresión facial es de estado de alerta y de ansiedad, con las pupilas dilatadas. Los perros rabiosos tragan objetos extraños como materia fecal, piedras y palos. Otra característica es la falta de temor. La enfermedad evoluciona rápidamente con falta de coordinación muscular, convulsiones y parálisis progresiva que culminan con la muerte del perro unos 10 días después de aparecer los primeros signos de la enfermedad.
La forma paralítica se caracteriza por una parálisis inicial de la garganta y los músculos de la mandíbula, con salivación abundante e incapacidad de tragar. Da la sensación como que el perro tiene algún cuerpo extraño en su boca. Estos animales no se comportan agresivamente y rara vez tratan de morder. La parálisis progresa extendiéndose al resto del cuerpo y a los pocos días sobreviene el coma y la muerte.

Medidas para prevenir la rabia

Debe tener a su perro vacunado anualmente contra la rabia. Hágalo también con su gato u otra mascota suceptible a la enfermedad. Cualquier mascota que esté en contacto con animales salvajes corre riesgo de contagio. Muchas dependencias de salud pública en todo el mundo conducen campañas periódicas y gratuitas de vacunación antirrábica. Su veterinario está también habilitado para vacunar contra esta grave enfermedad.
  • Si su perro ha sido mordido o atacado por un animal salvaje o tiene heridas semejante a mordeduras de origen desconocido, higienice las heridas con abundante agua y jabón y comuníquese con la dependencia sanitaria u oficina de control animal local y denuncie el incidente.
  • Si su perro mordió a una persona, informe inmediatamente a la dependencia sanitaria local.
  • Si observa que su perro cambia de conducta, llévelo al veterinario para que lo revise.
  • Mantenga a su perro lejos del contacto con perros desconocidos o animales salvajes.
  • Reporte la presencia cercana de animales extraños a la dependencia sanitaria u oficina de control animal local para que lo pueda inspeccionar y actuar en consecuencia.
  • No alimente o manipule animales extraños tanto salvajes como domésticos, especialmente aquellos que aparecen agresivos o enfermos.
  • Si lo muerde algún animal salvaje, un murciélago, mapache, zorro, etc., debería ser sacrificado inmediatamente y remitido a la dependencia sanitaria u oficina de control animal local para ser analizado por un laboratorio.
  • Nunca mantenga como mascotas a animales salvajes.

30 de agosto de 2016

Dirofilariosis "gusano del corazón"


La enfermedad del parásito (gusano) del corazón (también denominada dirofilariasis) es una enfermedad que se puede prevenir, sin embargo, es grave y potencialmente fatal que afecta a los perros y a los gatos. En los perros el corazón y los pulmones son los principales órganos afectados por este parásito. El parásito adulto (Dirofilaria immitis) que puede llegar a medir hasta 14 pulgadas de longitud, se aloja en el corazón derecho y en las arterias pulmonares, las cuales son los grandes vasos sanguineos que conectan el corazón con los pulmones. El bloqueo y el daño causado por el parásito del corazón puede llegar a causar falla cardiaca y dañar otros órganos como el hígado y los riñones.

El perro puede albergar cientos de parásito adultos, sin embargo comúnmente el número que se encuentra es menor. En comparación a los perros, los gatos usualmente albergan los parásitos del corazón en menores cantidades y son mas pequeños en tamaño, a menudo los gatos no presentan signos clínicos hasta que la enfermedad se encuentra en estado avanzado. Ocasionalmente este parásito afecta a diferentes animales como zorros, lobos y hurones. Bajo algunas circunstancias se ha reportado en humanos como pequeños nódulos pulmonares. Estos casos humanos son considerados biológicamente de poca frecuencia y no parecen estar asociados con padecimientos clínicos.

¿Cómo se transmite la enfermedad del gusano del corazón?

La infestación del gusano del corazón es transmitida por mosquitos. Las hembras de los parásitos adultos liberan las formas inmaduras (microfilarias) en la corriente sanguínea de los animales infestados. Cuando un mosquito pica a un perro afectado, chupa la sangre que puede tener la presencia de estas formas microscópicas del parásito denominadas "microfilarias". Estas microfilarias se incuban en el mosquito aproximadamente por diez a catorce días, y durante ese período llegan a ser larvas infestantes. Entonces, cuando el mosquito pica otro perro, las larvas infestantes son pasadas a este a través de la herida. 

La larva infestante migra por los tejidos del cuerpo del animal durante dos o tres meses, entonces pasa al corazón y a las arterias pulmonares en donde alcanza el tamaño adulto en aproximadamente otros tres meses. Si ambos sexos están presentes, los gusanos adultos se aparean y producen nuevas microfilarias y el ciclo empieza otra vez. Los parásitos adultos pueden sobrevivir por cinco a siete años en el perro. El mosquito es el vector natural en la transmisión del gusano del corazón. La microfilaria no puede madurar a parásito adulto sin pasar a través del mosquito.

La microfilaremia raramente se presenta en los gatos. Cuando está presente, la microfilaria tiene una vida efímera. Algunos gatos por si mismos se deshacen espontáneamente de la infestación del gusano del corazón, mientras que la larva infectiva en otros gatos puede madurar en parásitos adultos y causar una enfermedad grave.

Geográficamente, la enfermedad del gusano del corazón es considerada como una amenaza potencial en los 48 Estados de la Unión Americana, como también en Hawai, Puerto Rico, América Central, América del Sur, Canadá, Europa, Japón, Australia, las Islas Vírgenes y Guam. Todos los perros, sin tener en cuenta la edad, el sexo o tipo de vida, son susceptibles al la infestación del parásito del corazón. Los gatos que viven en el hogar o al aire libre tienen el riesgo de adquirir la enfermedad. La distribución geográfica en los Estados Unidos de la enfermedad del parásito del corazón en los gatos parece estar correlacionada con la de los perros pero en menor prevalencia. Si usted planea viajar con su mascota a diferentes regiones del país asegurese de consultar con su Médico Veterinario acerca del riesgo relativo de la enfermedad del gusano del corazón.

¿Como puedo saber si mi perro o gato tiene la enfermedad del parásito del corazón?

Las mascotas que han sido infestadas recientemente o que presentan una baja carga parasitaria pueden o no presentar los signos de la enfermedad. En estados avanzados cuando el curso de la enfermedad progresa, los signos de la enfermedad del gusano del corazón en el perro incluyen tos frecuente, somnolencia, pérdida de apetito y respiración forzada. Al principio, el dueño posiblemente notará que el perro muestra un rápido cansancio después de hacer ejercicio moderado. Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) puede ocurrir en la fase avanzada de la enfermedad del parásito del corazón. 

Otra presentación grave, pero poco frecuente, es "el síndrome de la vena cava" (una forma de falla hepática) la cual se observa a menudo en los gatos. Animales que padecen de este síndrome rápidamente se debilitan y su orina se vuelve café oscura. El síndrome de la vena cava requiere urgentemente cirugía para remover los parásitos del corazón.

La presencia del parásito del corazón puede ser detectada en estados iniciales cuando su Médico Veterinario examina la sangre del perro identificando la presencia de microfilaria circulante (forma larvaria microscópica) o al realizar métodos de laboratorio para determinar la presencia de antígenos (proteína producida por los parásitos adultos). 

Radiografías y electro – ecocardiografía del tórax también son útiles para llegar a un diagnóstico y pueden dar alguna indicación del avance y grado del daño causado por la infestación.

La enfermedad del gusano del corazón en el gato es una enfermedad atípica. Los signos clínicos en gatos son similares a los de los perros, sin embargo, la mayoría de los gatos no muestran los signos de la enfermedad y el diagnostico puede llevarse a cabo solamente durante la necropsia (después de la muerte). Mientras que la evaluación del diagnóstico de la enfermedad del gusano del corazón en el gato es tan similar como la que se realiza en los perros, sin embargo el diagnostico es mucho mas difícil debido a que los gatos están parasitados con muy pocos gusanos adultos.

¿Pueden tratarse los perros infestados?

La mayoría de los perros pueden ser tratados con mucho éxito si la enfermedad del parásito del corazón es detectada en la fase inicial de la enfermedad. El Médico Veterinario conducirá pruebas de sangre para confirmar la presencia del parásito del corazón, también puede realizar otras pruebas diagnósticas (por ejemplo., pruebas adicionales de la sangre, radiografías, electro/ecocardiografía) para ayudar a determinar si su mascota puede ser sometida a tratamiento.

A los parásitos adultos se les elimina con medicamentos denominados adultícidas los cuales son administrados cuidadosamente en una serie de inyecciones. Después de unos días al post-tratamiento, los parásitos adultos mueren y son arrastrados por la corriente sanguínea hacia los pulmones donde se alojan en los pequeños vasos sanguíneos. Ahí se descomponen y son absorbidos por el organismo durante un período de varios meses. 

Después del tratamiento con un adultícida, se debe establecer un período de descanso completo para su mascota por lo menos uno a dos meses para prevenir daño a los pulmones debido a la presencia de parásitos muertos y en descomposición. Se debe evitar la excitación y ejercicio del perro, seguido por un regreso gradual a la actividad normal. 

Después que los parásitos adultos sean eliminados, se debe administrar un medicamento diferente denominado medicamento preventivo para eliminar la microfilaria del torrente sanguíneo.

Siempre hay un riesgo relacionado con el tratamiento del perro afectado por el parásito del corazón. Sin embargo, no son comunes las reacciones graves consecuentes al tratamiento en los perros afectados y por el contrario se observa una notable mejoría en perros que de otra forma se consideran en buena salud. 

¿Se puede prevenir la enfermedad del gusano del corazón?

La enfermedad del gusano del corazón es casi 100% prevenible con la administración de medicamentos orales (diariamente o mensualmente), medicamentos tópicos (mensualmente), o medicamento inyectable (cada seis meses).

Antes de iniciar un programa de prevención, su Médico Veterinario realizará una prueba de sangre para determinar la presencia de los parásitos del corazón. Su Médico Veterinario le recetará el programa de prevención apropiado y le aconsejará el mejor intervalo de administración y la duración del programa preventivo. Su Médico Veterinario esta familiarizado con los detalles de la incidencia de la enfermedad del gusano del corazón en su zona y puede hacerle recomendaciones de acuerdo a la especie animal, también el considerará si las mascotas viven en el hogar o al aire libre, las actividades diarias de su mascota y la localización geográfica.

El cumplimiento de los programas preventivos para perros y gatos ayudará a asegurar que el parásito del corazón sea destruido antes de que pueda infestar a su mascota. Pruebas rutinarias para determinar la presencia del parásito del corazón ayudarán a su mascota a mantener un buen estado de salud.